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Las medidas de confinamiento tomadas por el gobierno desde que el Covid 19 entro en nuestras vidas, han producido que la delincuencia en tiempo de pandemia se reduzca en nuestro país en torno a un 20 % desde que se decretaron dichas medidas.

Concretamente, entre el 14 y el 31 de Marzo del pasado año 2020, la criminalidad se redujo en un 73,8 % tras la declaración del estado de alarma.

A pesar de dichos datos y de la imposibilidad de movernos libremente y de salir de nuestras viviendas durante los últimos meses, la delincuencia no ha cesado.

La delincuencia en tiempo de pandemia ha sufrido, junto con los criminales y estafadores una importante transformación. Nuevas formas de estafa y delitos informáticos han sido ingeniados por los delincuentes para adaptarse a las circunstancias.

Según datos de la propia INTERPOL sobre el sector privado, solamente entre Enero y Abril del pasado año se detectaron más de 900.000 correos basura y unas 48.000 URL maliciosas relacionadas con el virus Covid 19.

Los nuevos tipos de estafa

Como decíamos anteriormente, la delincuencia en tiempo de pandemia ha sufrido grandes cambios.

Los cibercriminales están cambiando sus objetivos para poder así maximizar el alcance del daño producido y sus ingresos económicos, centrándose tanto en gobiernos y grandes empresas como en particulares.

A su vez, debido a la repentina instauración del teletrabajo a escala mundial, los criminales están aprovechando el aumento de los errores y fallos de seguridad derivados del mismo. De esta forma roban datos y credenciales para su lucro personal.

Una  de las estafas que ha sufrido un aumento importante durante la crisis actual consiste en la venta de distintos tipos de material sanitario (previo pago de parte del importe total). Geles, mascarillas, guantes o EPIS. Evidentemente los citados materiales jamás llegan a sus compradores. En caso de hacerlo lo hacen en unas condiciones totalmente distintas a las acordadas en inicio.

Las empresas por supuesto, tampoco no se libran de este tipo de estafas.

Como ya comente en este artículo anterior, otra de las estafas que más se han extendido ha sido la de la compra de supuestas vacunas de COVID 19. Estas se ofrecen en diferentes portales web o redes sociales. Cuando los compradores hacen el pago la vacuna nunca llega.

Otra estafa implantada consiste en suplantar una empresa u organización para organizar una campaña ficticia. Posteriormente solicitan supuestos donativos para poder adquirir distintos tipos de material sanitario o algún tipo de investigación médica relacionada.

Ciberdelitos para engañar al usuario

No puede faltar como he comentado en otras ocasiones, la proliferación de ciberdelitos que intentan engañar a los usuarios para obtener sus datos o información personal. Las formas de este tipo de engaños detectados pueden ser:

  • Típicas cadenas de mensajes por aplicaciones de mensajería instantánea como Telegram o whatsapp, o en algunos casos, también email. Estas cadenas facilitan un link falso para que sus víctimas accedan y dejen registrados sus datos personales y bancarios. (En este artículo te enseñamos como proteger tu whatsapp).
  • Recepción por aplicaciones de mensajería instantánea de ofertas de suscripción a servicios como Netflix Amazon Prime, etc…
  • Supuestas ofertas de ampliación de velocidad de internet en domicilios o ampliación de datos móviles.

Los cibercriminales también han multiplicado el número de sus ataques de malware disruptivos contra  infraestructuras esenciales y sanitarias. Los ataques de tipo ransomware  provocan interrupciones frecuentes. Tambiñen la interrupción total de la actividad comercial así como la pérdida temporal o permanente de información básica.

Por otra parte se ha detectado un aumento de la desinformación y noticias falsas que se propagan rápidamente entre la población. Alimentadas por la incertidumbre de la situación socioeconómica en el mundo, la información no contrastada,  y las conspiratorias han fomentado la ansiedad de los ciudadanos y, en muchos casos, facilitado la ejecución de ciberataques.

El Malware Disruptivo

El malware ha adaptado su configuración a la situación actual de pandemia por coronavirus. En la actualidad vivimos una proliferación del número de ataques contra un mayor abanico de objetivos.

Las campañas de malware disruptivo están cambiando de objetivo principal. En la actualidad, en vez de atacar a particulares y empresas pequeñas, se concentran en los organismos gubernamentales y el sector sanitario, a los que se les exige el pago de cantidades económicas más altas.

En muchos países Europeos se han detectado ataques de malware contra infraestructuras críticas gubernamentales, centros médicos y hospitales. Los delincuentes sobrecargan los portales de servicio en línea con más tráfico del que la red o el servidor pueden aguantar. Posteriormente amenazan con cerrar los sitios web objetivo, a cambio de enviarles una transferencia económica.

La desinformación

El pasado año 2020, la OMS advirtió de que la COVID19 venía acompañada de una pandemia de desinformación. Una práctica casi igual de peligrosa que el propio virus.

La información se ha difundido normalmente a través de los medios sociales como WhatsApp, Facebook, o Twitter, entre otros. Contenía afirmaciones, rumores y especulaciones falsos sobre la situación del virus COVID 19.

Esta desinformación está propagando entre la población el pánico y los desórdenes sociales, ya de por sí exacerbados por la pandemia. Las autoridades policiales han denunciado casos de información falsa divulgada en la red acerca del número de personas contagiadas y la emergencia ocasionada por el virus en zonas no afectadas por él mismo.

Algunos riesgos y tendencias

Algunos países de la Unión Europea han observado un aumento de las denuncias de ciudadanos sobre delitos vinculados a material relacionado con el abuso y la explotación sexual de menores a través de la red.

El consumo ilegal de material relacionado con la explotación sexual de menores se ha incrementado. Esto es debido a que la población en general está pasando más tiempo en la red y a menudo en ámbitos más privados que el entorno laboral.

Por otra parte, el pasar más tiempo en nuestros domicilios intentando adaptarnos a esta nueva y excepcional situación nos general nerviosismo y en algunos casos frustración. Esto puede llevarnos en muchos casos a situaciones violentas.

Estas situaciones suelen empeorar en los casos de violencia interfamiliar, donde la víctima y el agresor se encuentran aislados en un mismo espacio. Por todo esto, la posibilidad de que este tipo de delincuencia interfamiliar ocurra es mucho más alta.

Algunos tipos de criminalidad en claro descenso

El hecho de que gran parte de la población esté confinada se traduce con una fuerte caída de la delincuencia urbana. Menos individuos en la calle y la ausencia de aglomeraciones, produce que los atracadores o carteristas tengan menos objetivos  a los que atacar.

Si sumamos este factor a que existe una mayor presencia policial en las calles para controlar que se cumplen las medidas del estado de Alarma, los delincuentes actúan bajo condiciones no ideales.

Como decimos la pandemia actual ha tenido un claro efecto positivo con el descenso de algunos tipos de delitos. Las medidas de control y confinamiento han provocado, gracias a la disminución de la capacidad de movimiento de las mafias dedicadas al narcotráfico, una estabilización en la lucha contra las mismas.

Según datos del ministerio del interior, los delitos de tipo penal, como los homicidios o asesinatos, lejos de disminuir,  han producido un incremento del 15,6 %. Aun así se puede observar que, el conjunto de los delitos contra las personas ha descendido.

La delincuencia en tiempo de pandemia también ha notado una disminución importante en otro tipo de delitos. Por ejemplo, los robos con intimidación han sufrido un descenso del 31 %, así como los robos con fuerza con una caída del 28,3 %.

Por otra parte otros delitos menos graves como los hurtos o los robos de vehículos han notado una importante disminución. Hasta casi el 40 %.

En cuanto a los delitos relacionados con la libertad sexual o las agresiones sexuales la caída registrada se encuentra en torno a un 14,5 %.

La evolución territorial de la delincuencia

Durante el estado de alarma, las comunidades autónomas más afectadas por el virus Covid 19, han presentado una reducción más acusada de la delincuencia.

En el caso concreto de Madrid por ejemplo, esa caída ha sido del 84 %.

Este descenso ha sido mayor en los núcleos urbanos más poblados y en los que la presencia policial ha sido más evidente. En las poblaciones de más de 100.000 habitantes, esta reducción de la criminalidad ha sido del 79,7 %.

Evolución de personas detenidas e investigadas

En cuanto a la evolución en tiempo de pandemia, el número de individuos detenidos o investigados por su presunta responsabilidad en algún tipo de infracción penal durante el estado de alarma muestra las mismas pautas descendientes que la delincuencia en tiempo de pandemia.

El único factor que diferencia la misma es el altísimo índice al alza de detenciones por hechos relacionados con la resistencia o desobediencia a la autoridad. Esto es debido a los controles de cumplimiento del confinamiento impuesto durante el estado de Alarma.

El perfil de persona detenida e investigada durante el estado de alarma por todo tipo de causas es el de un varón de nacionalidad española. Esta comprendido en los grupos de edad de entre 18 y 40 años.

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