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Actualmente ha crecido de forma exponencial la demanda de chalecos antibalas por parte de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de múltiples países. Esto es debido a los últimos atentados terroristas perpetrados alrededor del mundo. Ante esta demanda surge la pregunta. ¿Conocemos los chalecos antibalas en profundidad? Es decir, ¿conocemos el producto que tenemos que adquirir? ¿Qué tipo de protección ofrece un chaleco concreto contra un tipo de proyectil?

La breve historia de los chalecos antibalas

El conocido como primer chaleco antibalas ligero fie inventado por la Dinastía Joseon en Corea en el año 1960. Se ordenó la fabricación de chalecos antibalas por el aumento de amenazas de parte de los ejércitos de occidente. Estos descubrieron que el algodón podía proteger contra proyectiles si disponía de la densidad suficiente. Esto llevo al diseño de chalecos compuestos de unas 30 capas de algodón.

Posteriormente, en 1879, una banda de prófugos australianos confeccionó armaduras a partir de chatarra. Esta cubría sus torsos, antebrazos y muslos, incluyendo un casco y pesaban 44 kg . Esto dificultaba los movimientos de los miembros de la banda y fueron capturados finalmente en 1880.

Durante la Primera guerra Mundial, EEUU desarrolló distintos tipos de blindaje corporal. El denominado Brewster Body Shield en acero al cromo-níquel se componía por un peto y un casco que podían resistir los proyectiles de una ametralladora con una velocidad de 820 m/s. Pero esta pesaba 18 kg y dificultaba el movimiento de los soldados. A su vez se diseñó un chaleco compuesto por escamas de acero sobrepuestas y fijadas a un forro de cuero. Este último pesaba 5 kg e iba adherido al cuerpo, siendo considerado más confortable.

A finales de la década de 1920 y comienzos de la década de 1930, los pistoleros de las bandas delincuenciales que operaban en los EEUU comenzaron a utilizar chalecos antibalas más económicos. Estaban fabricados en tela y rellenos de algodón. Estos primeros chalecos podían absorber el impacto de balas de pistola con proyectiles que viajan a velocidades mayores a 300 m/s. Para hacer frente a estos chalecos, los agentes del FBI comenzaron a utilizar cartuchería más potente.

Durante la Segunda Guerra Mundial

Durante las primeras etapas de la Segunda Guerra Mundial, los EEUU crearon armaduras para su infantería. La mayoría de los modelos eran demasiado pesados y limitaban el movimiento en combate. Además, eran incompatibles con los pertrechos existentes en ese momento. Las fuerzas armadas derivaron sus esfuerzos en desarrollar las denominadas Chaquetas Flak para las tripulaciones de bombarderos. Estas chaquetas se componían de tela de nailon con placas de acero en su interior. Eran capaces de detener las esquirlas de los proyectiles antiaéreos, y también podían detener balas de pequeño calibre a una distancia moderad. No obstante, habían sido diseñadas para detener balas de ametralladora.

El Ejército Británico, así como el Ejército Canadiense dotaron a sus médicos destacados en Europa noroccidental con armaduras. El Ejército Japones produjo unos cuantos tipos de armaduras para la infantería durante la Segunda Guerra Mundial. A mediados del año 1944 se reinició en los EEUU el desarrollo de armaduras de combate. Fueron producidos varios chalecos para sus fuerzas armadas.

El Ejército Rojo utilizó varios tipos de armaduras pero solo una fue producida. Consistía en dos planchas de acero prensadas que protegían el pecho y el bajo vientre del soldado.

Los chalecos antibalas desde 1950

Durante la Guerra de Corea se fabricaron varios chalecos nuevos para las fuerzas armadas de EEUU, como el modelo M-1951. Este estaba compuesto por segmentos de plástico reforzado con fibras o de aluminio, intercalados en un chaleco de nailon. Estos chalecos representaban una gran mejora en lo que a peso respecta, pero no eran eficaces en detener las balas y esquirlas.

En 1969 se fundó la llamada American Body Armor. Esta comenzó a producir una combinación patentada de nailon acolchado con múltiples planchas de acero. Este tipo de armadura fue vendido a las agencias policiales de EEUU por Smith & Wesson.

A mediados de 1970, DuPont introdujo la fibra sintética Kevlar, que era tejida y aplicada en capas. El Kevlar fue automáticamente incluido en un programa de evaluación del National Institute of Justice. Este buscaba armaduras ligeras y de ocultamiento sencillo para un grupo de prueba compuesto por agentes de policía, al mismo tiempo que buscaba determinar si era posible que lo utilizaran diariamente.

En 1el año 1975, el fundador de American Body Armor, promocionó un chaleco hecho completamente de Kevlar denominado K-15. estaba compuesto por 15 capas de Kevlar y que incluía una placa de acero balístico situada verticalmente sobre el corazón. Estas placas de trauma de un tamaño similar y ubicación aún se emplean hoy en los paneles balísticos frontales de la mayoría de los chalecos ocultables, reduciendo el trauma por impacto y aumentando la protección contra las balas en el centro de la zona corazón.

Un año después, en 1976, el denominado Second Chance Body Armor, diseñó el primer chaleco hecho totalmente de Kevlar por esta empresa. El denominado Model Y. La industria de los chalecos antibalas ligeros y ocultables había comenzado. Esta nueva forma de protección diaria para los agentes de policía fue rápidamente adoptada.

Las normativas actuales para la fabricación de un chaleco antibalas

En la actualidad, existen distintos tipos de normativas a la hora de fabricar chalecos antibalas. La más conocida es la normativa NIJ o National Institute of Justice. Esta normativa de EEUU, en su versión más actual, somete a los paneles de los chalecos a pruebas de mayor dureza. Esto produce que los productos que superan esta normativa cuenten con una mayor seguridad que otras con normativas más antiguas.

En el caso de que estemos buscando una protección adecuada, debemos mirar con detenimiento el tipo de normativa que cumple dicho chaleco antibalas.

Otra de las normativas extendidas en Europa es la denominada home Office procedente del Reino Unido. Esta normativa hace referencia al tipo de agresiones producidas en Europa y certifica el Chaleco ante un tipo de amenaza concreta. Actualmente estas amenazas se distinguen en Balística o HG, Chuchillo o KR y punzón o SP. Cada una de las anteriores cuenta con niveles distintos.

Pero… ¿Como funciona un chaleco antibalas realmente?

Los paneles balísticos flexibles están fabricados de un tejido entrelazado o laminado, o incluso en ocasiones, una combinación de ambos. El tejido detiene una bala prácticamente de la misma forma que una red detiene una pelota que ha sido lanzada. El tejido atrapa la bala, la frena y dispersa la energía a través del panel. La deformación denominada “tipo champiñón” del proyectil ayuda a que la parada sea más efectiva. Es por esto que cuanto más pesada y lento sea el proyectil, mejor lo detiene un chaleco. Mientras que los proyectiles con puntas endurecidas, que viajan a gran velocidad, pueden traspasar perfectamente el panel frontal e incluso el cuerpo del usuario y salir en su misma trayectoria por el panel trasero.

¿Qué tipos de paneles balísticos existen en la actualidad?

Si consideramos la normativa NIJ mencionada anteriormente, es importante que conozcamos que, actualmente el nivel de protección NIJ II y IIIA, son los utilizados para los denominados paneles balísticos blandos. Este tipo de paneles pueden llevarse en una funda de Chaleco antibalas para uso interior llevándolo bajo la ropa o bien en una funda exterior para portarlo por fuera.

El nivel más elevado de protección para un panel blando es el IIIA.

En cuanto a los niveles III, III+ y IV son utilizados en las placas balísticas que tiene la capacidad de detener proyectiles de los denominados rifles de guerra. Ejemplos de estos son el AK47 o AR17. Dichas placas se sitúan en la zona delantera del panel balístico blando. No obstante, se pueden utilizar de forma independiente en el caso de ser de tipo “Stand Alone”, es decir, que no requieren ser utilizadas conjuntamente con un panel balístico blando.

La diferencia principal entre las placas con niveles de protección III y IV es que la placa de nivel IV se ha diseñado para parar proyectiles perforantes. Por otra parte, la III o III+ no están fabricadas con ese fin. Esto es esencial para unidades militares o periodistas de combate.

En cuanto a la comodidad hay que recalcar que, en los últimos años, los chalecos antibalas han mejorado exponencialmente. Cuando se requiere una protección más elevada aumentarán tanto el peso como la rigidez de nuestro chaleco. Los chalecos con una mayor protección como son los preparados para rifles de guerra pueden pesar cerca de Kg de peso por cada una de las placas de Nivel IV y unos 2 Kg en el caso de paneles balísticos blandos de mayor protección.

¿Qué es un trauma?

Cuando un proyectil impacta en un panel balístico, se genera la denominada energía cinética que tiene que dispersarse a lo largo y ancho del panel. Cuanto más rápido se disperse esta energía, menos trauma recibe el usuario en su cuerpo. Cualquier proyectil generará una deformación en la parte posterior del panel balístico como resultado del trabajo realizado por las fibras en detener la bala. Cuanto más alta es esa deformación, mayor el trauma. Los niveles de trauma se miden colocando el panel delante de un recipiente con plastilina especial, donde posteriormente se puede medir perfectamente el ahondamiento del trauma tras un impacto.

Detalles a conocer en profundidad de los chalecos antibalas

Los chalecos antibalas son resistentes a las balas y no a prueba de ellas. En algunas y remotas ocasiones un proyectil puede atravesar nuestro chaleco. Cualquier proyectil, pequeño o grande a una velocidad elevada podría penetrar en un chaleco antibalas. Las postas de una escopeta por ejemplo, son altamente peligrosas puesto que no tienen una velocidad constante.

En la mayoría de los casos los chalecos antibalas tienen una capacidad de servicio de 5 años. Cuando un chaleco es utilizado diariamente poco a poco pierde su capacidad de protección. Es por esto que debe inspeccionarse periódicamente para poder detectar cualquier tipo de daño o deterioro del mismo.

Nunca debemos limpiar los paneles balísticos de nuestro chaleco antibalas utilizando una lavadora o secadora. Utilizaremos una esponja ligeramente húmeda y jabón.

Es importante que guardemos nuestro chaleco antibalas cuidadosamente puesto que, en caso de deformarse sus paneles es difícil que vuelvan a tener su forma original.

Nunca debemos mojar nuestro chaleco antes de utilizarlo. Esto se debe a que pierde su resistencia balística ya que el agua suele actuar como lubricante. Esto produce que los proyectiles puedan penetrar. Existen no obstante algunos fabricantes elaborados para su utilización en el agua.

En la mayoría de los casos, el impacto de un proyectil en un chaleco antibalas es semejante a la sensación de que nos golpeen golpeado con un martillo. No obstante, es improbable que te incapacite. Los que han recibido impactos en sus chalecos informan que no perdieron la respiración, y normalmente pudieron responder la agresión y reducirla.

Un chaleco antibalas puede salvarnos de un accidente de tráfico

Es esencial que un usuario de chaleco antibalas no aumente su peso en mas de un 10%. En caso contrario será necesario obtener uno nuevo. En el caso de perder peso ocurrirá exactamente lo mismo. Nuestros paneles antibalas siempre tienen que estar alineados con nuestra figura corporal. El chaleco antibalas tiene que quedar justo, ni grande ni pequeño para mantenernos a salvo.

Los paneles balísticos tienen que ir colocados como es debido. En caso de que los utilicemos o coloquemos de una forma erronea los resultados pueden ser catastróficos. Esto es debido a que la denominada cara del panel ha sido creada para disminuir y dispersar toda la energía del proyectil que impacta. Por otra parte, el lado posterior del panel se han diseñado con la finalidad de reducir el trauma en el usuario. Si colocamos nuestros paneles de forma incorrecta es muy probable que nuestro chaleco no detenga el proyectil.

No necesariamente nuestro chaleco antibalas es resistente a un cuchillo o arma blanca. Un chaleco anti corte o anti pinchazo esta diseñado con otro tipo de materiales y tejidos. Para ambas finalidades deberemos adquirir un chaleco multi amenaza.

Un chaleco antibalas puede salvarnos de un accidente de tráfico en muchas ocasiones.

Si recibimos un disparo en nuestro chaleco, tendremos que obtener uno nuevo

Nunca debemos utilizar cinta aislante o similares para adherir un chaleco antibalas a nuestro cuerpo. La cinta aislante pegará nuestro chaleco a nuestro cuerpo, evitando que podamos movernos correctamente. Esto significa que en una intervención o tiroteo tengamos por ejemplo problemas de cobertura. Además, al utilizar nuestro chaleco, debemos sentirnos agiles y flexibles.

A día de hoy, mucha gente todavía hoy piensa que los chalecos balísticos son de Kevlar. Hoy en día existen muchos tipos de fibras balísticas, Kevlar, Spectra, Twaron, etc… Muchas de ellas se usan conjuntamente en los chalecos.

Es esencial que, una vez recibamos un disparo en nuestro chaleco antibalas, tendremos inevitablemente que obtener uno nuevo. Esto se debe a que las fibras de las placas balísticas se han dañado y no pueden repararse.

Una vez habéis conocido los chalecos antibalas en profundidad, podéis leer este artículo en el cual os explico la regla de Tueller, la proporcionalidad y armas de fuego.

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