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Para entender la yihad y el fenómeno yihadista en su acepción actual, resulta necesario estudiar la historia del mundo musulmán desde sus orígenes. Es necesario analizar las luchas internas que han minado, desde la muerte del Profeta, el mundo musulmán.

Se trata de comprender la naturaleza del yihadismo situando al Islam en su contexto histórico, social, político y religioso, como forma de demostrar que no se trata de un producto producido por generación espontánea, ni tampoco el resultado de los errores políticos cometidos en los tiempos modernos. Ni siquiera la consecuencia lógica de las injusticias que azotan las sociedades musulmanas. Unicamente responde a unas causas profundas que se han ido conformando a lo largo de la historia.

La yihad es presentada dentro de esta lógica de auto victimización como una guerra de legítima defensa, como una obligación de todo buen musulmán, cuyo objetivo final sería la implantación con carácter universal de la ley islámica, la Charía, dentro de un Califato ideal que reprodujera el existente en los primeros tiempos del Islam.

La yihad es un concepto del islam que representa una obligación religiosa de los musulmanes. En español, la palabra árabe yihad se traduce literalmente como «esfuerzo».

Si el Islam representa una religión, una espiritualidad, una ética, incluso unas tradiciones y costumbres, el yihadismo encarna, una ideología política o, más exactamente, una politización del Islam. Una visión extremista del mundo y de la sociedad en la que la doctrina colectiva de las relaciones interpersonales en base a objetivos políticos, está por encima de la propia fe de sus creyentes.

Los orígenes del yihadismo y La yihad

En multitud de ocasiones se ha asociado la violencia yihadista con los mismos orígenes del Islam cuando la realidad es que los aspectos belicistas de esta religión responden a situaciones puntuales, normalmente producidas por el entorno geopolítico en el que se va a originar y expandir.

La batalla de Badr en 624, la primera gran batalla de los musulmanes, va a colocar a la yihad en una posición central en la vida de los primeros creyentes. En este ambiente, la guerra adquiere nuevo sentido, se ««totaliza», transitando desde la antigua razzia, necesaria por las exigencias materiales de la nueva comunidad, a una guerra «total», justificada por su carácter religioso.

Corresponde simplemente a una visión política de la yihad como Guerra Santa que deber ser entendida en su contexto histórico, de manera análoga a como son la Cruzadas en el contexto histórico de la cristiandad.

Una visión política de la yihad como Guerra Santa que deber ser entendida en su contexto histórico

La acción violenta que se traduciría hoy en día por actos de terrorismo quedaría prohibida. Así lo recogen tres de las cuatro grandes escuelas jurídicas del Islam (sunita, Hanafi, Malequita y Hanbali) que rechazan completamente la yihad ofensiva, entendido este como la obligación de hacer la guerra a aquellos que no aceptan el Islam como religión.

Cuando se finalizó el periodo de conquistas y el Islam político representado por el califato, Omeya primero y después abasí, dejo de sentirse amenazado. Es entonces cuando la noción de la yihad como auto mejora personal, se desarrolló superponiéndose a su significado militar.

Esta concepción más espiritual y pacífica estaba unida esencialmente al movimiento sufista que empieza a desarrollarse en esta época y que preconiza que la yihad pequeña armada, debe ser sustituida por la yihad grande y espiritual.

El cisma del Islam producido por la derrota del cuarto califa Alí yerno de Mahoma, frente al gobernador de Damasco Muawiya y su posterior asesinato por un miembro de la secta minoritaria de los jariyitas, dará lugar a las dos grandes ramas del Islam, suní y chií, que lucharán hasta nuestros día por la primacía religiosa y política del mundo musulmán.

El Sunismo contra el Chiismo

¿Quiénes son los Sunitas?

Los sunitas son mayoría en el mundo musulmán. Se estima que entre el 86% y el 90% pertenecen a esta corriente y se ven a ellos mismos como la rama más tradicional del Islam. De hecho, el nombre de suní, o sunita, proviene de la expresión «Ahl al-Sunna» que viene a significar: la gente de la tradición.

En este caso, la tradición hace referencia a prácticas derivadas de las acciones del profeta Mahoma y sus allegados.Así, los sunitas veneran a todos los profetas que son mencionados en el Corán, pero particularmente a Mahoma, quien es considerado el profeta decisivo y el resto de los líderes musulmanes son vistos como figuras temporales.

La tradición sunita, que tiene su máxima expresión en Arabia Saudita, también proclama un sistema legal islámico claramente codificado, así como la pertenencia a una de cuatro escuelas legales.

¿Quiénes son los Chiitas?

Ali murió asesinado como resultado de las intrigas, violencia y guerras civiles que marcaron su califato. Y a sus hijos, Hassan y Hussein, se les negó lo que ellos consideraban su derecho legítimo de sucederlo. Estos eventos están detrás del concepto chiita de martirio y de sus rituales de duelo y la fe chiita también se caracteriza por un distintivo elemento mesiánico.

Y los chiitas también cuentan con una jerarquía de clérigos que practican una interpretación abierta y continua de los textos islámicos.

Se estima que los chiitas actualmente suman entre 120 a 170 millones de fieles, que componen aproximadamente una décima parte de todos los musulmanes.

Son la mayoría de la población en Irán, Irak, Bahréin, Azerbaiyán y Yemen.

En los países gobernados por sunitas, los chiitas por lo general se cuentan entre los más pobres de la sociedad y se ven a sí mismos como víctimas de opresión y discriminación.

La revolución iraní de 1979, por otra parte, lanzó una agenda islamista radical de vertiente chiita que retó a los gobiernos sunitas más conservadores, de forma particular en el Golfo Pérsico.

Las dos potencias, Irán y Arabia Saudi en la yihad

Durante la guerra civil en Líbano, los chiitas adquirieron protagonismo gracias a las actividades militares de Hezbolá.

Extremistas sunitas, como los Talibán, han hecho lo propio en Pakistán y Afganistán, donde a menudo atacan los lugares de culto de los chiitas. Mientras, los actuales conflictos en Irak y Siria también han adquirido tintes sectarios.

Muchos jóvenes sunitas se han sumado a grupos rebeldes combatientes de esos países, muchos de los cuales reproducen la ideología extremista de al-Qaeda, grupo de vertiente sunita.

Mientras que sus contra partes chiitas acostumbran pelear junto a las fuerzas gubernamentales, aunque tanto Irán como Arabia Saudita han identificado un enemigo común en el autodenominado Estado Islámico.

Los Omeyas

La Dinastía Omeya fue una familia árabe que reinó en todo el mundo musulmán en la época del Califato de Damasco (661-750) y posteriormente en la España musulmana durante el Emirato y el Califato de Córdoba (756-1031).

 Eran los descendientes de Omeya, un árabe musulmán del clan de los Joraichitas (el clan de Mahoma).

Los omeyas van a instituir una interpretación de los textos religiosos que se adapte a sus intereses políticos. Comenzarán así la transmisión del poder por vía hereditaria.

De esta forma, es mediante la instrumentalización política del Islam, como empieza a banalizarse la justificación de la violencia como forma de resolver disputas y luchas políticas.

Aquí va a jugar un papel central un personaje llamado Abu Huraira, compañero del profeta Mahoma.Este se dedicará a proporcionar a los gobernantes omeyas, una legitimidad religiosa que les faltaba frente a un Alí que era primo y yerno del Profeta Abu Huraira y su doctrina favorable al empleo de la yihad violenta, está ampliamente extendida hoy en día en el mundo suní y su persona continúa siendo una referencia incuestionable en gran parte de los centros de pensamiento islámico favoreciendo así la creación del caldo de cultivo en el que aparecen y prosperan los grupos yihadistas.

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Es durante este periodo cuando termina por asentarse en el inconsciente colectivo de amplios sectores del mundo musulmán la idea, de que acciones crueles como la decapitación, los degollamientos, o las mutilaciones son elementos inherentes a la cultura islámica

Les sucederán a partir del 750 de la era cristiana los abasíes descendientes del Profeta, que reinaran como califas sobre el orbe musulmán durante casi cinco siglos.

El rigorismo que se convertirá en la seña de identidad del movimiento islamista, tiene su origen en esta época. Las cuatro grandes escuelas de pensamiento suní, llamadas Madahib, y principalmente la Hanbalí considerada la más rigorista, van a afianzar entre el final del siglo IX y el comienzo del X, la idea de que el Islam está constituido por un conjunto de textos normativos que deben regular necesariamente la vida de los creyentes.

Solamente en el Islam chií, en el sufí y en algunos intelectuales suníes se mantiene la teología especulativa basada en la interpretación y la propia opinión. Si bien esta postura les hará ser considerados herejes a los que combatir a los ojos de las escuelas suníes dominantes.

Los aires de modernidad que trajeron inicialmente los califas abasíes fueron rápidamente sofocados, procediéndose a la persecución de los chiíes y de los disidentes religiosos, así como a la destrucción de las iglesias y las sinagogas y a la postergación de las minorías religiosas.

Los aires de modernidad que trajeron inicialmente los califas abasíes fueron rápidamente sofocados

El rechazo de las llamadas bidaa o innovaciones censurables, es decir, todas aquellas cosas que no habían sido propuestas o aplicadas por el Profeta o sus primeros compañeros, los llamados píos predecesores o as-sálaf as-salih, término del que deriva la palabras salafismo, pasarán ahora a ser rechazadas por la Charía.

De esta manera, y a partir del hanbalismo, se asentaban en este periodo de finales del siglo IX las bases del salafismo, una doctrina que siglos después, preconizará él retorno a un Islam idealizado.

Ibn Taymiyya, promovieron la teoría clásica de la yihad, con el fin de implantar la aplicación estricta de la Charía e imponer la autoridad del Islam, convirtiéndose así en la principal referencia ideológica de los salafistas modernos.

Ibn Taymiyya llama a combatir a los infieles kafir, bien sean estos los cristianos, los chiitas, los judíos, o los mongoles, invasores del mundo musulmán medieval y que, en la literatura islamista contemporánea, son asimilados a los norteamericanos.

Convirtiéndose así en la principal referencia ideológica de los salafistas modernos. Este es el caso de los dos principales líderes de Al Qaeda Osama Bin Laden y Ayman Al-Zawahiri.

Los Wahabitas

Durante los siglos XVIII y XIX tuvieron lugar en diversas regiones yihads de purificación y vuelta al pasado, que fueron dirigidas tanto contra las potencias coloniales, como contra los propios musulmanes.

La más radical e importante de estas fue la de los wahabíes en Arabia. Según para los que la yihad constituía un verdadero sexto pilar del Islam a la misma altura que los otros cinco: la profesión de fe, el ayuno, la oración, la limosna y la peregrinación a la Meca

Su inspirador religioso fue Muhammad Ibn Abd-al-Wahab, nacido en la península arábiga en el siglo XVIII, el cual era adepto a la escuela hanbalita.

El resultado es el llamado salafismo Purista, o escolástico, basado en el compromiso entre unos líderes religiosos que rechazan entrometerse en política y buscan cambiar la sociedad a través de la predicación y el poder político que actúa de acuerdo con la interpretación más rígida de la Charía.

La hostilidad hacia los que son no musulmanes y la combinación de los escritos del cofundador Abdel Waheb y de los recursos del estado saudí para propagar la ideología wahabita, se transformaron en estrategias naturales de esta corriente rigorista que aboga por una interpretación puramente literal del Corán y de la Suna que permite el castigo a base de métodos medievales,  a activistas políticos y delincuentes comunes.

Para los Wahabíes la yihad constituía un verdadero sexto pilar del Islam a la misma altura que los otros cinco: la profesión de fe, el ayuno, la oración, la limosna y la peregrinación a la Meca

En el periodo que transcurre entre 1902 y 1932, el fundador del reino saudí Abdelaziz Bin Abderrahman Al Saud, llevará a cabo con su ejército de fanáticos ikhuan (hermanos) wahabíes una serie de campañas militares que desembocarán en la conquista de Nejd, Hasa, Asir y

Hiyaz, lugares claves donde se encuentran las ciudades santas de Medina y La Meca y la gran ciudad portuaria de Yeda, anteriormente bastión de los sherifes.

En 1932 quedará establecido definitivamente el reino wahabita con capital en Riad, en Arabia Saudita.

Finalmente, tras un encuentro histórico a bordo del USS Quincy en el Gran Lago salado de Egipto el 14 de febrero de 1945, quedará sellada una alianza estratégica entre el rey de Arabia,

Abdelaziz y el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt.

En el futuro, los Estados Unidos proporcionarán garantías de seguridad norteamericanas a Arabia Saudí, incluyendo el derecho a conservar y expandir su visión wahabita del Islam, a cambio del libre flujo de los abundantes recursos petrolíferos descubiertos en 1938, a los mercados internacionales.

Los hermanos musulmanes

Las conquistas europeas del norte de África y rusa del Cáucaso, así como guerras como la de la independencia griega en los años 20 del siglo XIX, suponen un serio golpe a la hegemonía musulmana en amplias zonas donde durante siglos, habían gobernado sin obstáculos.

Interpretada como la derrota de Islam frente a la Cristiandad, la colonización tuvo un impacto muy profundo en el subconsciente musulmán que la percibe como una humillación, produciéndose así el contexto apropiado para la radicalización política e ideológica de la población musulmana.

Las teorías islamistas se convertirán en la herramienta adecuada para aglutinar a los musulmanes y los pensadores. Volverán su mirada sobre los filósofos clásicos, principalmente Ibn Taimiyya y recuperarán el concepto de yihad defensiva, como forma de justificar la lucha contra la ocupación.

Inicialmente moderados, será del debate ideológico y político de esta generación de pensadores de donde surgirá en 1928 una de las escuelas fundamentales del pensamiento yihadista moderno. Los Hermanos Musulmanes, que se convertirán junto con el wahabismo saudí en las dos principales fuentes de inspiración de la ideología yihadista.

Las teorías islamistas se convertirán en la herramienta adecuada para aglutinar a los musulmanes y los pensadores

Los Hermanos Musulmanes conocieron una gran popularidad en Egipto y se extendieron por países vecinos gracias al empeño de Hasan al-Banna de crear una red islamista de carácter no solo ideológico o religioso, sino también social que actuara como un contrapoder frente al estado y que proporcionara a la población egipcia los servicios básicos que aquel no le ofrecía, por medio de la fundación de escuelas, asociaciones de caridad, dispensarios médicos, bibliotecas y pequeñas empresas.6201

 Aunque a menudo se les ha considerado como islamistas más “moderados”, en realidad los Hermanos Musulmanes introducen un islam extremista y un empleo de la religión como forma de poder acceder al poder.

En el año 1949, será Sayyid Qutub quien llegará a la conclusión que la sociedad musulmana se había desviado tanto de las costumbres islámicas que estaba en una situación similar a la de la época preislámica, en la ignorancia o Jahiliyyah.

Resultaba por tanto imprescindible “limpiar” las sociedades musulmanas de todo el rastro de Occidente, a través de la yihad ofensiva y la aplicación de la Charía, con el objetivo final de implantar un califato islámico de carácter universal.

El Yihadismo en la actualidad

Las derrotas de los ejércitos árabes en las guerras contra Israel de 1967 y 1973 cambiarán completamente esta situación. Las sociedades musulmanas, y dentro de ellas

principalmente los jóvenes, comenzaron a ser seducidos por las llamadas de los islamistas que fundamentaban su discurso en la incompetencia de los dirigentes árabes, a los que consideran corruptos, de  poder vencer a Occidente.

La solución radicaba pues, en una vuelta a los valores originales del Islam a los “Píos Predecesores”; es decir, al salafismo.

A todo esto va a  contribuir una Arabia Saudí secundada por otras monarquías del Golfo, cada vez más dispuesta a propagar el wahabismo gracias a los recursos del petróleo.

Hitos importantes en el yihadismo en la actualidad

El 1º de febrero de 1979, el ayatolá Ruhollah Jomeini, punta de lanza del islamismo chií, regresaba a Teherán después de varios años de exilio e instauraba la República Islámica de Irán.

El triunfo de Jomeini demostraba que la idea de estado islámico, si bien en este caos chií, no era una utopía, sino un objetivo políticamente alcanzable.

El 1º de noviembre un grupo de unos 1.500 terroristas liderados por Juhayman Al-Otaibi, al frente de una partida terrorista del grupo Al-Jamaa Al-Salafiya Al- Muhtasiba “el grupo salafista que ordena el bien y prohíbe el mal”, cuyo líder era el presidente de la Universidad Islámica de Medina, Abd al-Aziz ibn Baz, tomaba por sorpresa como rehenes, a más de 50.000 peregrinos que se encontraban en la Meca.

El mensaje subliminal que se mandaba era muy claro: ningún lugar por muy sagrado que este fuera, quedaba a salvo de la acción de los islamistas. Es más, los lugares de culto como las mezquitas (preferentemente chiíes), se convirtieron en objetivos habituales de los ataque terroristas.

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El nacimiento de la República islámica de Irán tuvo lugar en unos momentos en los que el presidente egipcio Anuar Al-Sadat firmaba el 26 de marzo de 1979, el tratado de Paz con Israel, lo que permitió a Egipto recuperar la península de Sinaí perdida durante la guerra de 1967

La consecuencia de este hecho considerado por los islamistas y por el resto de los dirigentes árabes, como una claudicación frente al enemigo sionista, fue el aislamiento de Egipto hasta entonces centro cultural y político del mundo árabe.

Pero será sobre todo la operación Tormenta del Desierto, durante la 1ª Guerra de Iraq, la que rompió la alianza política entre Estados Unidos y las monarquías petrolíferas, por un lado, y los partidarios de la yihad, por otro.

Estos últimos tomarán partido contra la coalición internacional. Estaban convencidos de la necesidad de destruir el poderío norteamericano, “la cabeza de la serpiente”, que se había atrevido a humillar, con su despliegue en Arabia Saudí, las tierras santas del Islam.

La autorización de las monarquías árabes para desplegar tropas norteamericanas en su propio territorio, colocó a regímenes como el saudí en el lado de los “apostatas”, consolidando la ruptura del movimiento salafista con la aparición del llamado “salafismo combatiente o

Yihadista” que denunció al poder saudí y excomulgó a la familia reinante.

Si te ha aprecido interesante y quieres conocer más sobre el yihadismo, puedes echarle un ojo a este otro artículo sobre los niveles de alerta Antiterrorista.

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