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Los timos y delitos de estafa que habitualmente se llevan a cabo como son el de la estampita, el de las cartas nigerianas o el famoso tocomocho, no consisten en engaños en los que encontramos individuos muy listos, los denominados timadores, y otros muy tontos o los timados. Realmente lo que podemos encontrar son autores de un delito y las víctimas del mismo.

Es por esto que, en caso de ser víctima de una estafa o ver como se produce este delito, tenemos el derecho de formular la denuncia correspondiente.

Esta denuncia es el arma principal para combatir estos timos y delitos de estafa, de las que sus autores quedan impunes en múltiples ocasiones. Normalmente esto ocurre por la vergüenza que produce el poner en conocimiento de terceras personas el engaño recibido.

Las definiciones de estafa

Según nos dice el Capítulo VI de las defraudaciones. Sección 1. De las estafas:

Cometen estafalos que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.

También se consideran reos de estafa

–              Los que, con ánimo de lucro y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consigan una transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro.

–          También los que fabricaren, introdujeren, poseyeren o facilitaren programas informáticos específicamente destinados a la comisión de las estafas previstas en este artículo.

–              A su vez, los que utilizando tarjetas de crédito o débito, o cheques de viaje, o los datos obrantes en cualquiera de ellos, realicen operaciones de cualquier clase en perjuicio de su titular o de un tercero.

Los acusados de estafa serán castigados con penas de prisión de seis meses a tres años,

si la cuantía de lo defraudado excediera de 400 Euros.

La perseguibilidad del delito

Los timos y delitos de estafa son delitos públicos y para que se den deben concurrir tres elementos fundamentales:

Engaño

Error

Perjuicio patrimonial

Según los artículos 248 a 251,438 del código Penal el Delito de estafa consiste en un delito público que no precisa la denuncia de la persona agraviada para comenzar las actuaciones. La falta de estafa es igualmente pública.

Al tratarse de un delito o falta público no cabe el perdón del ofendido lo que implica que no es posible “retirar” la denuncia aún que sea solicitado por la víctima.

Las pruebas del delito

Los timos y delitos de estafa exigen, como he comentado anteriormente, la concurrencia de tres elementos: el engaño (desarrollado por el sujeto activo), el error (cometido por el sujeto pasivo e inducido por el engaño causado) y, el perjuicio patrimonial causado al engañado o a un tercero.

El engaño desplegado debe haberlo sido a través de algún medio, artificio, documento, objeto, situación, utilizando algún tipo de  “gancho”, etc. Trate de demostrar, tanto a través de la inspección ocular como de las testificales y documental, que el engaño existió.

El engaño debe ser bastante, lo que equivale a idóneo para conseguir el error pretendido en el sujeto pasivo. No basta cualquier engaño

En segundo lugar hay que demostrar el error cometido por la víctima. La idoneidad del engaño, la capacidad de la víctima y, en suma, si existe la necesaria relación de causalidad entre el engaño dispuesto y el error cometido.

En tercer lugar habrá que evidenciar el perjuicio patrimonial causado: si se trató de efectivo, bienes muebles, inmuebles, objetos, valoración de los objetos, etc.

Si el valor de lo estafado es inferior a 400 euros estaremos ante una falta de estafa.

El sujeto pasivo del delito no tiene porqué ser el mismo que el que ha sufrido el perjuicio patrimonial.

La problemática producida de los timos y delitos de estafa a las personas mayores

Los estafadores estudian y analizan a sus víctimas, y buscan a las que pueden ser más vulnerables, seleccionando en muchas ocasiones hogares de personas mayores como objetivo, logrando ganar la confianza de sus inquilinos con más facilidad.

La pérdida de reflejos, visión y audición con la edad junto a que muchos guardan los ahorros en casa, le hace ser una presa mucho más sencilla.

Otro problema habitual es que se niegan a pedir ayuda o auxilio, porque piensan que haciéndolo estarían reconociendo sus debilidades a la familia, cuando han sido ellos los que han llevado el hogar en el pasado.

Tiempo atrás, las víctimas favoritas de los timadores solían ser los turistas, pero en la actualidad estos casos suelen darse en la gente mayor, principalmente, y los desempleados, en segundo lugar.

Se suelen centrar en la gente que tiene más necesidades económicas, y en muchos casos suelen serlo ancianos y personas desempleadas. Siendo otra de las razones principales del aumento de estos engaños la actual crisis económica.

Muchos sienten vergüenza por haber sido estafadosy no solo no denuncian sino que no le cuentan a nadie lo sucedido, quedando la conducta del timador impune.

Las cifras reales de la comisión de este tipo de delitos son muy difíciles de averiguar, ya que los timados suelen tener bastante miedo o vergüenza a denunciar

En relación a los estafas por internet, algunas personas mayores tienen problemas para recordar detalles sobre los ataques, o no disponen de suficientes conocimientos para explicar la naturaleza técnica de los mismos.

Por lo general las personas de la tercera edad no acostumbran a denunciar los fraudes electrónicos, bien por desconocer cómo combatirlos, o por avergonzarse de ser víctima de estos engaños.

Los timos y delitos de estafa tradicionales conviven con los nuevos, por lo que hay que estar siempre alerta.

Además es muy importante recordar la importancia de formular la denuncia.

El perfil del timador habitual

El timador habitual no suele actuar solo, actuando normalmente entre dos y tres personas, compinchadas entre sí, y la idea es la de obtener dinero en metálico de forma instantánea, bien porque la víctima paga engañada o porque le roban en un descuido.

Suelen ser individuos muy educados, con buena presencia, que hablan con seguridad y se ganan pronto la confianza de sus víctimas.

Es gente normalmente muy profesional que suele especializarse en timos predeterminados, por lo que realizar su trabajo de una forma mecánica y muy convincente.

En gran muchas  ocasiones, son desconocidos de la víctima, que desaparecen de la zona o municipio después de cometer sus estafas.

Los tipos de timos y delitos de estafa

Los timos más clásicos

El timo de la estampita: En esta clase de timo la víctima es abordada por una persona que aparenta ser disminuida psíquica y que le enseña una bolsa llena de billetes de euros. El timador le comunica a la víctima que la bolsa se la ha encontrado y que está llena de «estampitas». Es en ése momento aparece un segundo timador que persuadirá a la víctima para que compre dicha bolsa, alegando que sino, el disminuido la perderá y nadie saldrá ganando. Cuando la víctima se queda sola, al abrir la bolsa comprueba que en su interior solo hay son recortes de papel.

El timo de la mancha: En esta variante, los autores suelen ser dos o tres carteristas. Uno de los timadores se dedica a vigilar en las inmediaciones de un banco y avisa cuando ve a una persona que acabe de sacar dinero (la victima). Otro le produce una mancha en la ropa, momento en el que se le acerca un tercer delincuente para interesarse por el incauto y ofrecerse a limpiarle la mancha, aprovechando para hurtarle la cartera.

El del tocomocho: El estafador se acerca a su víctima preguntándole por la administración de lotería más cercana, puesto que quiere cobrar un billete premiado con una gran cantidad de dinero. En ese momento aparece un 2º timador (gancho) que casualmente lleva la lista oficial de lotería. El supuesto afortunado propone a la víctima venderle el billete por una cifra muy inferior al premio, argumentando cualquier excusa. La víctima compra el billete al timador, participación que realmente no está premiada.

La estafa de la luz: Un técnico falsoanuncia, generalmente a una persona de avanzada edad, que le va a cambiar el contador de la luz, ya que con las nuevas tarifas y por su condición no tendrá que volver a pagar nunca. Cobrándole una cantidad de dinero a cambio del servicio falso.

El timo del inspector de agua: El timador debidamente uniformado, se presenta por las casas como Inspector del servicio de Aguas (o de gas o de electricidad) para revisar los contadores dela vivienda. Tras la oportuna comprobación, pide el último recibo ya pagado, y alegando irregularidades en el contador, lo modifica y hace pagar la diferencia a la víctima.

El del fontanero: Un hombre vestido con mono de fontanero llama al domicilio y anuncia que tiene que cortar el agua o realizar arreglos relacionados. Mientras simula que trabaja, roba dinero y joyas de las habitaciones.

El cobrador del gas: En esta modalidad de estafa y delito de estafa, o bien el falso cobrador pasa por los domicilios para cobrar una póliza pagadera cada diez años, que por supuesto, debe ser abonada inmediatamente. En otras ocasiones y tras una minuciosa revisión, el timador comunica a su víctima que la instalación se encuentra en condiciones lamentables y debe cambiarse o sino será precintada. Para evitar esto debemos solicitar al inspector que se identifique a través del correspondiente carnet de la empresa suministradora.

Timo del antenista: Los timadores desorientan durante la noche las antenas de televisión de la zona de viviendas. Días después aparecen con monos y herramientas para revisar los aparatos. Tras retomar las antenas a su posición original cobran la reparación. En ocasiones aprovechan para robar en las viviendas de las víctimas.

Los trileros: Un grupo de personas ponen en una mesa o caja de cartón, tres cubiletes, una bolita y empiezan a realizar apuestas para adivinar debajo de qué cubilete está la bolita; ganando siempre. Cuando la víctima entra en el juego siempre acierta, hasta que se juega una cantidad importante. El timador que mueve la bolita tiene una habilidad especial para ocultarla, en el momento que estime más oportuno.+

El del atropello: El estafador se abalanza sobre un coche en un semáforo o paso de cebra y finge haber sido atropellado. El asustado conductor se apea para socorrer al timador, que consigue una suma de dinero a cambio de no interponer denuncia sobre el accidente.

La estafa y delito de estafa del calentador: El engaño se realiza con todo tipo de aparatos. Los timadores siguen a su víctima desde la tienda de electrodomésticos, donde ha efectuado la compra, hasta su domicilio. Allí se presentan como empleados de la tienda y dicen que, por error, le han entregado un aparato en mal estado; piden disculpas y se lo llevan, tras firmar el albarán para cambiarlo por otro. No se vuelve a saber de ellos ni del aparato en cuestión.

Las participaciones: Los estafadores venden participaciones incrementadas con un donativo para cualquier fin altruista de un número de lotería que no poseen. Debemos siempre asegurarnos de quién es el depositario y sobre todo, si no conocemos o desconfía de quien nos lo está vendiendo, nunca debemos comprarlo.

El billete marcado: Se suele llevar a cabo en cafeterías o en tiendas, aprovechando grandes las aglomeraciones de clientes. El primer timador paga con un billete de 50 euros o más, en el que previamente ha anotado un número de teléfono con letra muy pequeña, entregándolo por la cara opuesta a la anotación. Minutos después, el segundo timador, entra y paga con un billete de 10 euros. Al recibir las vueltas, asegura que el cambio está mal y comienza la discusión. Al llegar el encargado, el timador recuerda que en el billete había anotado un número de teléfono o una dirección. Se comprueba en la caja y el dependiente, aturdido, observa como la versión del supuesto cliente es cierta, entregándole las vueltas de los 50 Euros y pidiéndole disculpas por la supuesta equivocación.

La estafa del préstamo: Se ofrecen préstamos a bajo interés mediante anuncios. A los solicitantes se les pide dinero para iniciar los supuestos trámites de un préstamo que jamás es concedido. Debemos desconfiar de los préstamos que ofrecen intereses más bajos que las entidades bancarias.

Los billetes negros: El timador que simula ser del extranjero, contacta e indica a la víctima que ha tenido que sacar de su país un montón de dólares, los cuales y para no ser detectados los ha teñido de negro, con el objeto de poder pasarlos por la aduana de la frontera. Para demostrarlo procede, con un señuelo, a desteñir uno delante de la víctima. A continuación, informa que cree que la Policía le tiene casi localizado y que tendrá que salir urgentemente del país. Como no dispone de tiempo para desteñir el resto de los billetes, el timador propone a la víctima vendérselos a cambio de una módica cantidad, muy inferior a la de los dólares teñidos.

Cuando, accede creyendo haber hecho el negocio de su vida, se da cuenta que el resto de los billetes negros son recortes de papel. No obstante, la calidad de los recortes es buena, y muy similar a la de los billetes.

El hospitalario: Se llama así por darse en hospitales o clínicas y por la hospitalidad del estafador. Consiste en sustraer la cartera a una persona enferma, ingresada en un hospital. El «gancho» o cómplice permanece a la expectativa hasta que la víctima o su familia detectan la sustracción. En ese momento entra en acción y facilita un teléfono de contacto con la central de anulación de tarjetas. La víctima llama a dicho teléfono, el cual es contestado por el autor de la sustracción (simulando ser el operario telefónico de la entidad bancaria), quien le sonsaca la clave para poder anular la tarjeta, a la vez que le indica que no se han realizado operaciones bancarias y que para su tranquilidad procede a cancelarla en ese mismo instante. Esta acción concede a los timadores un tiempo valioso para dejar vacía la cuenta de la víctima.

El timo de la biblia: El timador escoge a su víctima en las esquelas, se dirige al domicilio de un difunto y pregunta por él, al serle comunicada su muerte, el timador explica que el difunto había encargado, poco antes de morir, una Biblia. Los familiares pagan un elevado precio por el supuesto último deseo.

El del nazareno: El timador realiza varias adquisiciones de género en una empresa durante un tiempo, pagando correctamente. Una vez ganada la confianza del vendedor, dado que ha adquirido un prestigio por la puntualidad de los pagos, solicita la adquisición de un importante lote de género, el cual es pagado con un cheque sin fondos, desapareciendo a continuación.

Los timos y delitos de estafa de las líneas 800

Las ofertas de trabajo: Se anuncian generalmente en las páginas de ofertas de empleo de los diarios. Los teleoperadores realizan un largo cuestionario, prolongando al máximo la duración de la llamada. En ocasiones, solicitan incluso una fotografía o un currículum por escrito, para dar una apariencia de credibilidad al timo. La realidad es que nunca se recibe respuesta ya que los trabajos no existen.

Supuestos premios y regalos: El usuario recibe una llamada, una carta o un e-mail donde se le informa que ha ganado un sorteo o que una empresa ha decidido hacerle un regalo. Para mayor información, deberá llamar a un número de teléfono que le facilita el operador, siendo generalmente una línea 800.

La llamada a este número puede tener varios resultados: 1) una convocatoria a una presentación comercial donde se intentará que el usuario compre un producto, cuya asistencia es indispensable para recibir el regalo; 2) la explicación de que el regalo consiste en varias noches en un hotel o apartamento, pero con la condición de abonar la comida o unos supuestos gastos de gestión; 3) la confirmación de un fantástico regalo, del que únicamente habrá que pagar unos gastos de envío sospechosamente altos; e incluso un largo mensaje grabado que avisa de que todas las líneas están ocupadas y que permanezca a la espera.

Falsos servicios técnicos de telefonía: Los estafadores llaman por teléfono, indicando que son del Servicio Técnico de Telefónica y preguntan a su víctima si dispone de marcación por tonos. Con la excusa de realizar diversas comprobaciones, solicitan que marque un número determinado .Una vez realizado y tras breves segundos, comunican que no hay ningún problema, dando por finalizada la llamada. Como resultado, todas las llamadas realizadas desde el teléfono de los timadores, se cargarán en la cuenta telefónica de la víctima.

Las líneas eróticas: En ocasiones, lo que se presenta como una conversación erótica se reduce a una sencilla grabación. Asimismo, quienes atienden estos teléfonos hacen lo posible, como en el resto de líneas 800, por prolongar al máximo las llamadas.

Las llamadas perdidas: Te dejan una llamada perdida de un fijo de Madrid, llamas, y un buzón de voz te dice: “Te han dejado un mensaje privado y confidencial de tu interés. Envía XXXXX al 25XXX.” El timo es que no existe tal mensaje privado y al mandar el mensaje que nos han requerido, se activa un alta, por el que te envían publicidad o mensajes a tu móvil, cargándote a tu factura el coste de los mismos.

Timos y delitos de estafa relacionados con tarjetas bancarias

La estafa del email y la tarjeta visa: Recibimos un e-mail o una llamada telefónica, informándonos sobre un cargo en su cuenta de una compra hecha con su VISA, pero que no hemos realizado. Le facilita un número de información, supuestamente gratuito, que resulta ser un 806 muy caro o le piden los cuatro últimos dígitos para hacernos una devolución y con ellos compran a través de Internet. Lo recomendable es que nos dirijamos a nuestro banco y anulemos el pago directamente.

Los duplicados de banda magnética: La estafa se produce en un comercio cuando el consumidor paga con tarjeta, el comercial (estafador) copia la banda magnética, quedando ésta a disposición de los timadores.

La silicona: Introducen cualquier tipo de objeto que obture la salida de dinero del cajero automático. Una vez que el usuario, desesperado, abandona el cajero automático, los estafadores aprovechan para desbloquear la terminal y sacar el dinero.

El lazo libanes: Los timadores introducen el llamado «lazo”; para que el cajero no reconozca la introducción de una tarjeta en el mismo.

De esta forma la víctima, cuando llega al cajero para realizar cualquier transacción, comprueba que la tarjeta se ha quedado atascada en la ranura y que no puede operar.

En ese momento aparece uno de los timadores, haciéndose pasar por buen samaritano, ofreciéndole ayuda. Le facilita su teléfono móvil y le dice que se comunique con la sucursal bancaria para que allí le ayuden, informándole además del número telefónico de la oficina de atención al cliente. Al otro lado de la línea se encuentra el segundo timador, que le pide a la víctima que marque ocho cifras en el teléfono; las últimas cuatro deben de ser las del número de seguridad de la tarjeta de crédito.

Cuando se ha realizado esta operación, la víctima contempla que, pese a todo, la tarjeta de crédito no es devuelta por el cajero, así que finalmente abandona el lugar, momento que los timadores aprovechan para recogerla y utilizarla, al conocer el código de la misma.

Los timos y delitos de estafa relacionados con la red

El timo de las cartas nigerianas: En esta estafa, los timadores contactan por e-mail con la víctima con dos excusas:

1) Una carta de amor de una joven imponente que pide dinero para viajar a España.

2) Un importante hombre de negocios que solicita efectivo para desbloquear una cuenta bancaria en Suiza a cambio de supuestos y suculentos intereses.

Otros Fraudes financieros: Los ataques electrónicos pueden clasificarse en varias categorías, destacando:

  • Phishing
  • Robos de Identidad
  • Spyware
  • Adware
  • Mensajes de Spam
  • Virus

En muchas ocasiones, los atacantes intentan llamar la atención de los a jubilados con temas de su interés.

En este otro artículo puedes informarte más a fondo de los tipos de software malicioso que existen actualmente y como puedes protegerte del mismo.

Debemos siempre prestar especial atención a aquellas páginas web, ofertas o mensajes no solicitados que anuncien promociones demasiado buenas para ser reales. Algunos ejemplos de ello son:

  • Descuentos en seguros médicos, prescripción de medicamentos y productos relacionados con la asistencia médica
  • Notificaciones sobre premios en sorteos y loterías extranjeros
  • Ofertas de tarjetas de crédito
  • Oportunidades de inversión
  • Información sobre fondos benéficos
  • Servicios de reparaciones domésticas
  • Fondos de inversión sospechosos de cualquier tipo que prometen grandes beneficios en poco tiempo.

Algunas recomendaciones para evitar los timos y delitos de estafa

La mejor prevención para cualquiera de los timos y delitos de estafa existentes en nuestra sociedad es la información.

No abriremos la puerta a desconocidos y si disponemos de mirilla, comprobaremos siempre la identidad del llamante.

Solicitaremos facturas de todas sus reparaciones y compras realizadas, por escrito.

No debemos pagar servicios por adelantado.

No llevaremos grandes cantidades dinero en metálico, debemos usar cuando sea posible, tarjetas de crédito.

Caminaremos por la parte interior de la acera y colocaremos el bolso en el lado de la pared.

No confiaremos el transporte de nuestras maletas a personas que no conozcamos cuando realicemos algún tipo de viaje.

Desconfiaremos de los sorteos, rifas y regalos.

No responderemos a las ofertas que no entendamos

Las gangas no existen, y tampoco los negocios que pueden enriquecernos rápidamente sin riesgos.

No debemos fiarnos de los gurús y preguntaremos siempre a nuestro médico de cabecera o especialista.

Debemos destruir los recibos, comprobantes o extractos bancarios de las tarjetas de crédito y cuentas antiguas.

Cerraremos todos los créditos o cuentas bancarias que no utilicemos.

No revelaremos nuestra información personal por teléfono, correo o Internet a no ser que nosotros hayamos iniciado el contacto y estemos seguros de quien es su receptor.

No hablaremos sobre inversiones con personas que no sean de nuestra confianza (amigos, familiares o asesores financieros).

Procuraremos no sacar dinero en los cajeros que estén en la calle y, si no hay más remedio, que se trate de pequeñas cantidades.

Taparemos el número de secreto y no debemos usar uno demasiado fácil, como la fecha de nacimiento.

Nunca debemos dejarnos la tarjeta dentro del cajero, si esta queda bloqueada, debemos ponernos en contacto lo antes posible con la entidad bancaria.

Nunca debemos facilitar el número secreto de nuestra tarjeta, ni siquiera a los empleados del Banco o Caja.

No guardaremos todo el dinero en nuestro domicilio.

No cobraremos la pensión los mismos días del mes y a las mismas horas.

Debemos intentar sacar el efectivo de forma escalonada, y no toda la paga de una vez, ya que muchos ladrones están al acecho en los días de cobro.

Desconfiaremos de todo técnico que aparezca sin previo aviso y quiera dinero con urgencia, si dice ser técnico de un servicio, comprobarlo llamando a la empresa.

Comprobaremos que la empresa de luz o gas está realizando inspecciones por la zona

En caso de revisión, intentaremos que haya siempre un familiar.

No deberíamosmos tomar ninguna decisión precipitada, si algo no le termina de convencer, pediremos una segunda opinión a un familiar o conocido.

Jamás ofreceremos datos bancarios por la Red.

Nunca debemos fiarnos de las notificaciones del banco por la Red.

No debemos instalaremos aplicaciones dedicadas a intercambio de archivos si no conocemos completamente su funcionamiento.

No abriremos los mensajes ni archivos adjuntos de remitentes desconocidos.

Evitaremos abrir los mensajes cuyo asunto contenga datos extraños.

Nunca responderemos a aquellos mensajes que soliciten  información personal (como nombres de usuario y contraseñas, números de la seguridad social, números de cuenta o tarjeta de crédito…)

No haremos clic en los enlaces que aparecen en las ventanas emergentes que no hayamos solicitado.

Cuando naveguemos por Internet, no facilitaremos nuestra dirección de correo o información personal a las páginas web sospechosas que se lo soliciten

Realizaremos análisis de nuestro equipo con frecuencia

Usaremos al menos dos direcciones de correo: una dirección de correo para contactar con nuestros conocidos. Utilizaremos una segunda dirección para utilizar en los formularios de aquellas páginas que solicitan un e-mail para poder acceder a su contenido.

En caso de haber sido víctimas de una estafa

En caso de haber sido víctima de cualquiera de los timos y delitos de estafa mencionados anteriormente se recomienda seguir las siguientes recomendaciones:

Debemos fijarnos en todos los detalles que puedan ayudar a identificar al estafador.

Llamaremos a la Policía cuanto antes, tratando de darle toda la información posible respecto al suceso.

Tendremos preparada toda la documentación que pueda ser útil.

Es esencial formular denuncia en a la mayor brevedad posible (muy importante).

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